Qué son los memes
El término “meme” ha sido introducido con la intención definida de hacer un paralelismo con el término “gene”. Este último pertenece a la genética y en alguna manera explica el programa que produce el orden biológico de cada individuo de la especie; es, pues, un concepto genético-biológico que muestra los determinismos primigenios de la vida.
En cambio, “meme” está referido a lo biológico-cultural. Así como la biología surge de los genes, la cultura (el comportamiento de los individuos) surge de los memes. Un meme supone cierta organización biológica (patternsneurales, quizá en parte incluso hereditarios), un aprendizaje mediado culturalmente (mímesis, imitación) y un registro (o memoria). Un meme supone, pues, un juego de neurología, mímesis y memoria. Pero todo ello es determinista y ciego, dentro de la teoría general filosófica de Dennett.
El creador del concepto y su denominación para el uso lingüístico “meme” ha sido Richard Dawkins, aludido en otros lugares de Tendencias21. Otros autores como Edward O. Wilson y J.D. Lumsden propusieron antes el concepto de culturgen para designar algo parecido. En la actualidad se ha impuesto el término de Dawkins, aunque la teoría de los memes ha recogido hoy aportaciones de otros muchos autores. Por tanto, hablar de meme no equivale hoy simplemente a la teoría de los memes en Dawkins.
La teoría de los memes parece, en principio, bien construida, aunque en la ciencia una cosa son los hechos comúnmente consensuados (puesto que también son “interpretación” de la comunidad científica) y otra cosa son las teorías (ya mucho más discutibles, sometidas a revisión crítica y en evolución). En general, la teoría dememes parece susceptible de ser aceptada; esto es, ampliamente consensuada.
Por nuestra parte no objetamos que en la evolución de las culturas hayan jugado un papel muy importante los procesos imitativos (que vemos en los animales) y que un meme podría ser un elemento o fracción transmitida del conjunto de la cultura de una sociedad. Pero es obvio, sin embargo, que no estamos de acuerdo con Dennett en considerar que estos procesos meméticos se hayan producido por un determinismo ciego en el que no haya jugado un papel causal el mundo de la subjetividad humana, es decir, la conciencia en el sentido de nuestra experiencia fenomenológica y social.
La teoría de memes
¿Por qué la teoría de memes puede ser fácilmente aceptada? Simplemente porque da forma teórica coherente a un conjunto de hechos y teorías previas de naturaleza biológica, neurológica y psicológica que han sido ya objeto de un amplio consenso en la comunidad científica. Sabemos que el sistema nervioso es un recurso de información (sensibilidad) y generación de respuestas adaptativas.
Sabemos que el animal registra neuronalmente los hallazgos adaptativos (se producen como “novedad” poco a poco en la evolución de la especie, ya que no siempre existían y el animal aprende). Sabemos que la forma psíquico-neuronal (patterns, estructuras o mapeados neuronales que producen qualia) que surge puede dar lugar incluso a una cierta herencia genética en la especie (recordemos las ideas de Chomski sobre la codificación neuronal de las reglas de la gramática universal en el lenguaje).
Sabemos además, que, sobre la base genética heredada, el aprendizaje de destrezas adaptativas en las especies animales se hace por mímesis (imitación) y así su etograma (respuestas adaptativas) se transmite (y se amplía) de generación en generación. Por último, sabemos que lo aprendido queda siempre registrado por los mecanismos de memoria y queda a disposición futura de cada individuo de la especie animal o humana.
Por tanto, esto quiere decir que el término “meme” es apropiado si designa ese conjunto de recursos adaptativos de cada especie surgidos por un juego de interacciones entre redes neurales, mímesis y memoria. Los memes se dan ya en las especies animales y son propios de cada una. Pero se dan también en la especie humana.
Tenemos una herencia de genes que constituye nuestra biología básica, pero tenemos también una herencia de memes que constituye nuestra cultura. Es una estructura de memes, organizada formando sistemas coherentes, que se transmite inevitablemente (recordemos los memeplexes de Susan Blackmore). De forma abierta, naturalmente, nunca cerrada, y mediante procesos en que juega un papel la conciencia.
Esta teoría es aceptable por la mayoría de los científicos si se mantiene, pues, en un ámbito moderado. Para ello, debe cumplirse una condición: que no se atribuya a los memes un carácter absolutamente determinante o, lo que es lo mismo, que no se conciban como un condicionante ciego que convierte la conducta en robótica, en una consecuencia inevitable y cerrada de los memes. Si fuera así, no se podría explicar la historia en su carácter creativo e innovativo, abierto, capaz de superar el carácter en alguna manera coercitivo de los memes en la cultura.
La experiencia es distinta: los memes son resultado de la creatividad. Esto ya pasa en las especies animales y mucho más en la especie humana. El hombre ha creado los memes, es capaz de criticarlos, de sobreponerse a ellos, de innovar con nuevas estrategias adaptativas. Es capaz de crear, producir, controlar críticamente e innovar positivamente la cultura. Y sea dicho esto admitiendo que habrá, claro está, personas poco creativas, e incluso sometidas a la determinación de sus memes; quizá incluso la mayoría, a nuestro pesar. La libertad y la creatividad existen, pero son compatibles con altos niveles de determinación que en algunas personas pueden incluso ser dominantes.
Religión, memes y Daniel Dennett
Que la religión sea, pues, un comportamiento producido por una estructura memética, parece aceptable. Ha sido producida por el psiquismo humano, se han puesto en juego recursos neuronales, que se han transmitido por tradiciones meméticas y se registran en la memoria de los individuos.
Todo ello permite que la religión se “replique”, se “reproduzca” y perviva a la largo de generaciones. El costalero sevillano queda atrapado por los memes de una religiosidad popular; pero lo mismo pasa con el monje budista de diez años que repite y memoriza los textos tradicionales. Hoy en día se conocen las localizaciones neurales en que se han fijado las representaciones y las emociones religiosas.
Consideramos, por tanto, que esto queda fuera de cuestión. Sin embargo, el análisis racional de la religión (filosofía y ciencia) en la cultura moderna, ¿qué se ha preguntado? Simplemente si detrás de ese comportamiento religioso se esconde un sentido, una significación, una coherencia con la realidad y con la naturaleza humana.
Ha habido quienes han ejercido la razón para llegar a la conclusión de que la religión no responde a fundamentos describibles, sino simplemente a la angustia humana o al deseo ilusorio de felicidad y protección ante el Mal que proviene de la naturaleza y de los otros hombres.
Otros autores, sin embargo, han revisado racionalmente la religión y han llegado a la conclusión de que la religión responde a una posibilidad humana congruente: el mundo objetivo podría posibilitar la apertura humana al comportamiento religioso. Pero tanto la crítica de la religión negativa como la positiva han llegado siempre a sus conclusiones propias por medio de una atención racional a los resultados de la filosofía y de la ciencia.
Daniel Dennett, en cambio, nos dice en Breaking the Spell: la religión es un meme, tiene una estructura memética. De ahí saca una conclusión sorprendente: la religión es un fenómeno natural. Nos preguntamos: ¿y qué podía ser sino un fenómeno natural? Dennett se siente admirado por su hallazgo y considera que descubrir que la religión es natural supone la “ruptura del mito ancestral de la religión”.
La estructura de su libro es muy simple. La religión surgió en épocas primitivas por el temor irracional ante el fragor de la naturaleza y sus amenazas. Así se constituyó como meme que ha venido replicándose sin cesar hasta nosotros. En su análisis reflexiona Dennett sobre las circunstancias que han favorecido la permanencia y refuerzo de esta estructura memética. También reflexiona sobre los conflictos y problemas que la religión ha producido a la humanidad, aunque parece que llega a admitir que ha contribuido a hacer a la gente más feliz (en esto parece más moderado que Dawkins o Hitchens).
Por tanto, la religión es un meme. Liberarnos de la religión debe ser, en consecuencia, caer en la cuenta de que estamos atrapados por este meme y podemos escaparnos de él. Obviamente, según la teoría de Dennet tanto el “caer en la cuenta” como el “escaparse” serían procesos ciegos procesos neurales que serían advertidos por una conciencia epifenoménica.
Dennett insiste en que no busca otra cosa que el análisis darwinista de la religión desde un punto de vista de la biología evolutiva (pensamos que más bien debería decir psicología evolutiva de la cultura). Pero renuncia de forma explícita, en Breaking the Spell, a un análisis racional filosófico y científico que conduzca a una valoración del sentido o sin-sentido de la religión.
Lo que la moderna reflexión en torno a la religión ha buscado es el análisis y reflexión filosófica a partir de los datos de la ciencia para preguntarse si detrás de los comportamientos religiosos se esconde una posibilidad humana con sentido que ya hubiera sido intuida por la humanidad primitiva.
Estos análisis hechos en profundidad tocan hoy en día complejos tópicos que van desde la mecánica cuántica, hasta la psicología y teoría de la mente, pasando por la cosmología. Todo esto es innecesario para un Dennett que se contenta con descubrir que la religión es un meme, un fenómeno natural, y que esto basta para rechazarla.